Un Rey que gobierna sin oposición

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Cundinamarca | Tomado de La Silla Cachaca, por Carlos Hernández Osorio | Política | 
Además de que tiene como fiscalizador a un contralor de su cuerda, faltando un año y tres meses para terminar su mandato ya presentó sus principales proyectos en la Asamblea, y no sólo fueron aprobados con el respaldo de su coalición de gobierno, que es mayoritaria, sino de quienes lo enfrentaron en campaña.

“Es prácticamente una coalición de 16”, dice el diputado liberal Ricardo Porras para explicar que, más allá de los debates que genera cada proyecto que les presenta Rey, al final todos los diputados suelen votar que sí.

Eso tiene matices porque él ha accedido a modificar algunas de sus propuestas para que ellos se las aprueben, pero en esencia muestra cómo el Gobernador ha logrado mantener un respaldo local muy amplio, sin contradictores duros, a pesar de los ruidos que le han surgido desde Bogotá por señalamientos de políticos y líderes de opinión nacionales que lo relacionan con presuntos hechos de corrupción en el pasado.

Es un apoyo que se explica, en parte, porque supo repartir desde un comienzo la burocracia de la administración entre quienes lo apoyaron en campaña y, en parte, porque ha sabido conciliar con quienes no votaron por él.

La aplanadora

Rey llegó a la Gobernación en 2016 con la ventaja de haber conformado una coalición en la campaña lo suficientemente amplia como para quedar con mayorías en la Asamblea.

Contaba, de entrada, con 12 de 16 votos: los cinco de La U, dos de Cambio Radical, dos conservadores, un liberal, uno de Alianza Verde y uno de Opción Ciudadana.

Con esos partidos, como contamos en La Silla Cachaca, armó su gabinete, que de hecho es más político que técnico.

Como secretarios, directores y gerentes puso cuotas (excepto en el caso de los verdes) de los congresistas amigos, mientras que a los diputados de su coalición, nos dijo uno de ellos bajo reserva, les han dado puestos de segundo y tercer nivel.

Eso explica, en parte, la lealtad de sus diputados para votarle los proyectos, más allá de las observaciones, dudas y propuestas que presenta cada uno en los debates.

Por fuera de la coalición de Gobierno están los diputados que respaldaron en la campaña a la Gobernación a Nancy Patricia Gutiérrez, hoy Ministra del Interior. Ellos son los uribistas Eduardo Mambuscay y Édgar Cruz (que reemplazó a Yenny Rozo); el liberal Hermes Villamil y, de Cambio Radical, José Rueda.

Ninguno, sin embargo, se declaró oficialmente en oposición, y prefirieron apostarle a la consigna de “apoyar lo que sea conveniente para el Departamento y rechazar lo inconveniente”.

El balance hasta ahora es que, aunque esos diputados son reconocidos porque hacen las críticas más fuertes en la discusión de los proyectos y como parte del control político, es más lo que se han plegado a las propuestas de Rey que lo que se han distanciado.

Eso se nota en lo siguiente: en estos dos años y nueve meses la agenda del Gobernador ha estado marcada por cinco proyectos clave, que son los que involucran más plata: el Plan de Desarrollo; un cupo de endeudamiento por 410 mil millones para financiar ese Plan; la creación de un fondo para respaldar a estudiantes que quieran ingresar a la universidad; y las vigencias futuras para financiar el Regiotram (500 mil millones de pesos) y el Transmilenio a Soacha.

Todos fueron aprobados por unanimidad, excepto el cupo de endeudamiento, que en todo caso obtuvo 14 de 16 votos.

Los únicos que lo votaron negativo fueron los dos uribistas. Édgar Cruz, uno de ellos, nos dijo: “Soy de los que más cansa, de los que más devuelve los proyectos para que la Gobernación los sustente mejor, pero tampoco es sano que por no haber acompañado a Rey en campaña nos opongamos a todo”.

Es la misma posición frente a Rey que nos dijeron los otros tres independientes: Eduardo Mambuscay (Centro Democrático) Hermes Villamil (Liberal) y José Rueda (Cambio Radical). Todos resaltan que su apuesta ha sido más por proponer cambios en los proyectos que por pedir que se hundan.

Desde la administración, por su parte, creen que lo que han logrado es un diálogo fluido con todos los sectores.

Aunque La Silla pidió un pronunciamiento oficial sobre este tema y dijeron que nos lo darían desde la Secretaría de Gobierno, no lo habían hecho al cierre de esta historia. Un secretario, sin embargo, nos dijo de manera informal que, por ejemplo, a pesar de que los uribistas “son políticamente contrarios, escuchan razones”, y que, en todo caso, en la Asamblea “los debates son bravos”.

Eso no quita que Rey haya logrado un acompañamiento general de la Asamblea, al punto que, como nos dijo el conservador Rafael Tamayo “a las salidas del Gobernador a los municipios nos vamos todos los diputados”.

Y en eso tiene que ver la forma como Rey gobierna.

El método: “seguir en campaña”

Cinco diputados con los que hablamos, así como un exdiputado y exfuncionario de Rey, coinciden en que aplanadoras similares tuvieron sus antecesores más recientes: Álvaro Cruz (2012-2015) y Andrés González (2008-2011).

Sin embargo, explican que la política de Rey de ir constantemente a los municipios es clave para entender el respaldo no sólo en los pueblos, sino en la Asamblea.

“Él siguió yendo a esos sitios como si siguiera en campaña. Y para un líder político no es conveniente criticar a un gobernante que tiene una forma de trabajo como esa, que define políticas y hace seguimiento directamente en los municipios”, nos dijo el exdiputado verde que hizo parte del gabinete de Rey como Gerente de Gestión del Riesgo, Wilson García.

El diputado Villamil, liberal, agrega: “No hago parte de la coalición ni me interesa, pero tengo que reconocerle a Rey que es un tipo muy abierto para escuchar e ir a las comunidades. Es capaz de estar por encima de los políticos y eso hace que gane un apoyo en muchos proyectos”.

De hecho, los cinco diputados consultados negaron que a quienes están por fuera de la coalición les hayan dado mermelada para que respalden los proyectos, y al menos en puestos clave del gabinete, como contó La Silla, no hay indicios de que así sea.

El caso de la Alianza Verde es particular porque es el único partido no tradicional de la coalición de Gobierno.

En lo nacional, la diseñadora Claudia López se opuso a avalar a Rey en 2015 y desde entonces lo ha relacionado como un político perteneciente a una clase política cuestionada (fue parte del gabinete del condenado Álvaro Cruz) y con vínculos con el volteo de tierras en Cundinamarca; en lo local, sin embargo, una facción amplia lo apoyó en su campaña política, hoy hace parte de la coalición de gobierno con el diputado Julio Delgadillo, y tuvo representación en el gabinete con el exdiputado García.

Éste, que fue candidato a la Alcaldía de Zipaquirá en 2015 en llave con Rey, nos dijo que eso se debe a que interpretan el sentir de la gente en los municipios, que no siempre coincide con los líderes de opinión nacionales.

Así, mientras desde Bogotá el Gobernador ha sido cuestionado en varias ocasiones por políticos influyentes en la opinión nacional como López, de la Alianza Verde, y Carlos Fernando Galán, exsenador de Cambio Radical, y por líderes de opinión como los columnistas Daniel Coronell y Yohir Akerman, en buena medida por las presuntas irregularidades en las decisiones que tomó como Alcalde de Funza sobre usos del suelo, en Cundinamarca ha logrado un respaldo casi unánime de la clase política.

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