América Latina podría ser una potencia emergente de alto impacto, si redefine su actuación en el nuevo orden geopolítico global.

Presidente de Chína, Xi Jinping y Presidente de Colombia, Gustavo Petro. Imagen, Internet.
Los Estados Unidos pertenecen a varios: el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ahora conocido como el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la Organización Mundial del Comercio (OMC). Además, ha firmado numerosos acuerdos bilaterales de libre comercio y acuerdos marco de comercio e inversión.
De acuerdo con Sergio Rodríguez Gelfenstein, analista de Geopolítica Internacional, “la CELAC es la plataforma clave para construir el puente con China, en un momento en que América Latina es una de las regiones más atrasadas, fragmentadas y con menor capacidad de actuar como bloque.*
El Foro China-CELAC, el cual cumple diez años de encuentros, celebró el pasado mes de abril en Pekín, la Cuarta Reunión Ministerial. Hay que subrayar que ese encuentro no es una cumbre, sino uno de los tantos encuentros que se han venido realizando durante diez años entre la CELAC y el país asiático.
¿Qué es la CELAC?
Es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Y se define como un organismo intergubernamental que busca la integración regional y el diálogo político entre los países de América Latina y el Caribe.
La conforman 33 países miembros. Estos incluyen a todos los países de América Latina, con la excepción de Estados Unidos, Canadá y Panamá, país este último que se retiró en marzo del presente año, ante las presiones del gobierno de Trump sobre el canal.
Foro China-CELAC
Qui Xiaoqi, encargado de los asuntos latinoamericanos del gobierno chino, afirmó, que el país asiático se apoyará en el Foro China–Celac para enfocarse en cinco grandes objetivos: “conectividad transoceánica, facilitación del comercio, fortalecimiento industrial, cooperación en innovación y ampliación de los intercambios entre pueblos”.
Y agregó: “China, América Latina y el Caribe abarcan una quinta parte de la superficie terrestre del planeta, una cuarta parte de su población y una cuarta parte de la producción económica global. Reforzando la unidad y la cooperación, reunimos la fuerza de 2.000 millones de personas y establecemos un nuevo paradigma para la cooperación Sur-Sur”, recalcó el funcionario asiático.
En este orden de ideas, Gustavo Petro asumió el liderazgo de la CELAC durante el período 2025-2026, con proyectos en torno a energías limpias, e infraestructura tecnológica. Asimismo, articulará una serie de acciones conjuntas en materia de economía, ciencia, tecnología, medioambiente, cultura y la reindustrialización de sectores estratégicos para la región.
Colombia comienza a navegar por la ruta de la seda
La Ruta de la Seda con China es un convenio bilateral, el cual no implica pérdida de soberanía, tampoco se trata de un Tratado de Libre Comercio, TLC, pues, no se tocan los aranceles. El objetivo es establecer beneficios comerciales mutuos entre China y Colombia, esto implica grandes inversiones en infraestructura, montos que China asumiría.
Para que Colombia ingrese a la iniciativa, tiene que mejorar su infraestructura vial, contar con fuentes de energía renovables y robustecer la logística. Es decir, implica la construcción de nuevos puertos, aeropuertos, carreteras y líneas ferroviarias. En cuanto a logística, habría que construir nuevas zonas de libre comercio, plataformas logísticas y centros de distribución.
En un corto plazo, nuestro primer mandatario espera la reducción del déficit comercial de catorce mil millones de dólares que tiene Colombia con China. Productos como el camarón, el atún, la madera, el coco y otros provenientes de otras zonas del país como el cacao y el café, pueden abrirse mercado en China.
En ese contexto, planteó que territorios históricamente excluidos, como San Andrés y el litoral Pacífico, pueden salir del abandono generacional al que han estado sometidos. E indicó que ya existe una primera ruta comercial entre Shanghái y Puerto Buenaventura.
Agregó, que Colombia, por su condición interoceánica con Panamá, puede jugar un papel aún más central, subrayó el jefe de Estado, al expresar que esta condición también le permite diálogos importantes con los Estados Unidos y la Unión Europea.
Colombia y la próxima UE-CELAC ¿una alternativa a la ruta de la seda?
La próxima cumbre de la CELAC Unión Europea (UE)-CELAC- se celebrará en Colombia, en la ciudad de Santa Martha, a fines de 2025. Se perfila como una cita clave para profundizar la relación regional, como una alternativa a los Estados Unidos de Donald Trump, al desafío de China y la amenaza expansionista de Rusia.
Tras la cumbre de 2023 y debido al regreso de Trump, la UE se ha acercado más estratégicamente a América Latina. En 2024, se firmó el tratado UE-Mercosur, tras 25 años de negociación (aún pendiente de ratificación) y en 2025, se renovó el tratado con México, además entró en vigor la modernización del Acuerdo de Asociación con Chile.
Para la UE, estos acuerdos pretenden asegurar el abastecimiento de materias primas estratégicas para la transición verde (litio, cobre, platino, etc), reduciendo su exposición y dependencia de importaciones chinas y rusas; y finalmente, construir cadenas de valor descarbonizadas, sostenidas en energías renovables aprovechando que América Latina las tiene en abundancia.
Para darle seriedad a este acercamiento, la UE cuenta con la agenda de inversiones Global Gateway dispuesta a invertir cuarenta y cinco mil millones de euros hasta 2027, en 130 proyectos de inversión en los sectores digital, energético, transportes, salud y educación e investigación.
De este modo, este bloque económico podría posicionarse como una alternativa creíble a la Iniciativa de la Franja y la Ruta China, creando una cooperación de mutuo beneficio. En última instancia, el éxito dependerá de si la Global Gateway puede ir más allá de la mera retórica y ofrecer beneficios tangibles que calen en los países emergentes y en vías de desarrollo”.
Los retos: migración, narcotráfico y crimen organizado
Repotenciar la alianza UE-CELAC y/o China-CELAC presenta retos con diferentes grados de intensidad de acuerdo con la realidad de cada uno de los países latinoamericanos. Pero, como sea, la crisis migratoria, el crimen organizado y el narcotráfico son temas delicados.
Frente a la migración, la UE puede desempeñar un doble papel. Por un lado, contribuyendo al desarrollo local, impidiendo que se acentúe la salida de ciudadanos, y, por el otro, siendo una alternativa ante el cierre de las fronteras de EE. UU. Contra el narcotráfico, dispone de herramientas, como el Programa de Asistencia Contra el Crimen Transnacional Organizado (PAcCTO 2.0).
Las posturas frente a UE-CELAC son variadas. Van desde Milei en Argentina, que prefiere la cercanía a EEUU, hasta Brasil, que juega en múltiples pistas, mirando a la vez a los BRICS y Europa, pasando por países que se han colocado al margen de la comunidad democrática internacional por su cercanía a Rusia y China, como Venezuela, Cuba y Nicaragua.
A modo de epílogo
Y así, mientras Occidente ha propiciado y sostenido guerras y conflictos a lo largo y ancho del mundo entero, y, ahora con la llegada de Trump, aplicando aranceles insostenibles y cierre de fronteras. China se ha dedicado a hacer negocios con el mundo entero, estrategia que le permite robustecerse más como potencia mundial.
Por su parte, la Unión Europea vuelve sus ojos a Latinoamérica. Y nosotros, entretanto, y mientras el mundo se reorganiza a pasos agigantados, seguimos en guerras intestinas, que nos fragmentan y debilitan cada vez más, sin una mirada definida y sustancial al nuevo horizonte.
Esperamos que a través de la CELAC y, de repente, de la mano de China, o de la UE, o de los dos bloques económicos, nos permitamos reescribir nuestra historia para dejar este presente turbulento atrás y así posicionarnos como el corazón del mundo y no como el patio trasero de la multipolaridad.



