Más allá del G7 los BRICS, con 18 países aliados, redefinen el mapa económico y geopolítico global mientras le dan forma a un mundo multipolar .

La cumbre 17 de los Brics en el 2025 en Brasil
El orden económico mundial está cambiando gracias a los BRICS+, un grupo de países cada vez más sólido que está debilitando la hegemonía del dólar.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, como potencia dominante, impuso la doctrina Monroe, según la cual el Nuevo y el Viejo Mundo seguirían siendo esferas de influencia claramente separadas.
Por lo tanto, los esfuerzos de las potencias europeas para controlar o influir en los estados soberanos de la región se considerarían una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos. Esto, sumado a las políticas represivas del FMI y del Banco Mundial, llevó a un subdesarrollo crónico al sur global y a África.
Finalmente, el neoliberalismo, que tomó fuerza en la década de los 70, acabó empobreciendo a todos los países que no hacían parte del G7; pero al mismo tiempo fueron cimentándose lentamente los BRICS.
¿Los BRICS, la respuesta a la hegemonía del dólar?
En 2009, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica se unieron para fundar los BRICS. Su objetivo es la cooperación multilateral bajo nuevos paradigmas.
En la declaración de Río se subraya la intención de ir más allá de una plataforma de coordinación económica para convertirse en una fuerza significativa en la geopolítica global. Además, aborda los nuevos y complejos desafíos de seguridad y reafirma su compromiso con un orden mundial multipolar.
Algo fundamental dentro de este grupo es que los tratados comerciales se realizan respetando la moneda local. Para esto se creó BRICS Pay, una plataforma tecnológica que permite el pago digital para facilitar las transacciones transfronterizas entre ellos. El objetivo es reducir la dependencia del dólar estadounidense y otros sistemas financieros controlados por Occidente.
Además, como una respuesta a la política excluyente de la doctrina Monroe, al grupo se pueden adherir países con sistemas políticos antagónicos. Con la llegada de cada vez más países, el grupo se convirtió en BRICS+.
El acrónimo terminado en “+” refleja las nuevas membresías, bajo la premisa de fomentar las relaciones comerciales sin interferir en los lazos consolidados con otros países.
Es así como se fueron sumando a los BRICS países como Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudita Emiratos Árabes Unidos e Indonesia, en calidad de miembros plenos. Mientras tanto, otros como Argelia, Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Kazajistán, Malasia, Nigeria, Tailandia, Turquía, Uganda, Uzbekistán y Vietnam lo han hecho como miembros asociados.
Sin embargo, si bien hay países claramente contrarios a la hegemonía occidental liderada por Estados Unidos, como Rusia, China e Irán, el bloque también está formado por países con fuertes vínculos con los estadounidenses y Europa Occidental, como Brasil.
Colombia, miembro prestatario del NDB de los BRICS
El pasado mes de junio, Colombia fue aceptada como mimbro prestatario en el Nuevo Banco de Desarrollo -NDB- de los BRICS+, con un capital aproximado de 512 millones. Esto significa que Colombia podría acceder a préstamos con tasas bajas para financiar proyectos de desarrollo en áreas como infraestructura, energías renovables y salud.
De esta manera, ya se está hablando de una conexión férrea o por canal de 120 kilómetros entre el océano Pacífico y el Atlántico, uniendo el Golfo de Urabá con Cupica, en el Chocó. Se conectaría así toda Suramérica atlántica con Asia, mejorando sus costos de transporte.
Opiniones frente a las decisiones del Presidente Petro
Para algunos, ser miembro prestatario del NDB se traduce en una oferta variada de instrumentos multilaterales para financiar infraestructura y proyectos de desarrollo es fundamental. Aunque preocupa que dos de los principales miembros del NDB, Rusia y China, enfrenten tensiones internacionales.
Concretamente, Rusia está bajo sanciones de Estados Unidos y Europa, las cuales pueden extenderse a aquellos socios, que mantengan relaciones con sus instituciones. China, por su parte, mantiene una larga guerra comercial con Estados Unidos.
Para algunos expertos, la entrada de Colombia, sería vista como un paso natural en la diversificación de fuentes de financiamiento, si el entorno internacional no estuviera tan polarizado.
Elon Musk y los BRICS+
Y en medio de este complejo panorama, la gran sorpresa para el mundo es la decisión de Elon Musk, quien decidió alejarse de Estados Unidos para colaborar con China y las naciones del bloque BRICS. Este giro pone en jaque la influencia de los EU en sectores como la IA y las comunicaciones. Es más, Musk ya ha exportado IA a China, lo cual, según expertos, viola la soberanía.
Para muchos, Elon Musk puede alterar el equilibrio mundial. En gran medida, las comunicaciones de Ucrania pasan por Starlink, su red de satélites con 4 500 satélites en órbita. A todo esto se suma el proyecto bandera del magnate de inteligencia artificial Grok.
Trump y los BRICS
Durante la 17 cumbre de los BRICS, celebrada en Brasil, el pasado 6 y 7 de julio, Donald Trump afirmó que impondrá un arancel adicional del 10 % a cualquier nación que respalde lo que llama “políticas antiamericanas”.
Pero realmente lo que Trump teme es el desplome del dólar. Aunque para otros,
La presencia en los BRICS+ de adversarios políticos tradicionales de Estados Unidos como Rusia, China y, más recientemente, Irán, ha ayudado a crear la visión de que el bloque estaría en contra de “Occidente”.
Sin embargo, si bien hay países claramente contrarios a la hegemonía occidental liderada por Estados Unidos, como Rusia, China e Irán, el bloque también está formado por países con fuertes vínculos con los estadounidenses y Europa Occidental, como Brasil.
Desafíos y prioridades de la Cumbre 17 de 2025
En un mundo volátil, moldeado por guerras comerciales y conflictos regionales, los BRICS enfrentan un delicado equilibrio. El bloque debe tranquilizar a socios occidentales escépticos, como el presidente estadounidense Donald Trump.
Su expansión a más de 10 países, incluyendo miembros plenos como Egipto, Etiopía, Irán, los Emiratos Árabes Unidos e Indonesia, fortalece su influencia global. Sin embargo, este crecimiento complica la construcción de consensos y plantea desafíos sobre la soberanía de los países miembros.



