El desorden de este caos en los colegios públicos de Chía afecta a los estudiantes no solo académica y emocionalmente, sino que genera problemas de convivencia y contribuye a que el país se encuentre en los últimos puestos en las pruebas Pisa.

Con $7.000.000.000 de pesos apropiados para infraestructura que no alcanzan ni para una sede, hacinamiento, falta de profesores y un FOES convertido en fortín de corrupción, hacen de la educación en Chía un caos que condena el futuro de 13.600 estudiantes.
La educación pública en Chía se desmorona, no solo por la falta de inversión, sino por la suma de negligencia y corrupción.
En el marco de la audiencia de revocatoria del alcalde Leonardo Donoso Ruiz, se expuso el desolador panorama de los colegios oficiales del municipio, como el resultado de promesas incumplidas y una gestión que prioriza obras suntuarias sobre las necesidades básicas de los 13.600 alumnos, cifra a la que ha descendido de manera preocupante la población estudiantil en el municipio.
Infraestructura en ruinas y presupuestos insuficientes
A pesar de haberse apropiado siete mil millones de pesos este año para el mantenimiento de las 21 sedes de las 12 instituciones educativas oficiales. En el control político del pasado mes de abril en el Concejo Municipal, se concluyó que estos recursos escasamente alcanzarían para poner al día una sola de las sedes.
Esta cifra contrasta dramáticamente con la inversión de $53.209.000.000 de pesos en educación durante 2024, según el acuerdo 225, lo que sugiere una gestión ineficiente o, peor aún, un desvío de fondos.
Las denuncias de la comunidad educativa son alarmantes y generalizadas.
- Baterías de baño inservibles y sin agua permanente.
- Cocinas inadecuadas, sin bibliotecas ni laboratorios.
- Falta de espacios dignos para la recreación.
- Ausencia de computadoras, Internet y profesores.
- Goteras y cerramientos deficientes que comprometen la seguridad estudiantil.
- Incumplimiento en la sismo resistencia de las edificaciones y ausencia de protocolos para la atención de desastres.
El FOES: ¿fortín de corrupción o apoyo genuino?
Uno de los puntos más críticos de la ponencia es la situación del Fondo de Educación Superior (FOES), señalado como un fortín de corrupción.
Se denuncia que las ayudas económicas se asignan a dedo, llegando a otorgar a un solo estudiante recursos hasta tres veces más de lo permitido.
Esta práctica no solo evidencia falta de transparencia, sino que socava la credibilidad de un programa vital para la accesibilidad a la educación superior.
A esto se suman las reiteradas situaciones con el Programa de Alimentación Escolar (PAE) y la falta de transporte escolar, problemas crónicos que afectan directamente el bienestar y la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo.
Una prioridad invertida. Cemento antes que conocimiento
En su plan de gobierno, la retórica del alcalde Donoso, proclamaba que la inversión más importante es en educación. Cuando la realidad, es que esta frase es una narrativa para convencer a incautos, cómo de hecho engañó a la población sin ningún pudor.
Su prioridad se concentra, no en solucionar problemas fundamentales del municipio, sino en hacer inversión en obras sin priorizar recursos.
Un ejemplo flagrante de esta inversión desproporcionada es la intención que ha expresado el alcalde de construir un teatro en el colegio María Auxiliadora, mientras las instituciones existentes se encuentran en un estado deplorable.
Esta decisión, de destinar recursos a proyectos de infraestructura no esenciales, desatiende la urgencia de mejorar las condiciones básicas de los colegios.
El impacto en el futuro. Un caos que se refleja en las pruebas PISA
En resumen, el desorden de este caos en los colegios públicos de Chía afecta a los estudiantes no solo académica y emocionalmente, sino que genera problemas de convivencia y contribuye a que el país se encuentre en los últimos puestos en las pruebas Pisa, reflejando una crisis educativa profunda que compromete el futuro de la juventud de Chía.
La ponencia es un llamado de atención urgente a la administración municipal que llegue, porque esta ha demostrado que no tiene de donde dar más.
Por eso es importante que los votantes comprendan la importancia de un burgomaestre que asuma con responsabilidad y que garantice la calidad y cobertura educativa, priorizando las necesidades reales de los estudiantes sobre los intereses políticos y las obras sin sentido.
La ciudadanía, a través de sus veedores, exige que la inversión en educación sea una realidad tangible y no solo una promesa de campaña.



