En Chía buscan revivir la Troncal Perimetral del Cerro, una vía considerada por la población un atentado ambiental, social y económico

El Abogado Carlos Paz, especialista en derecho Constitucional y Administrativo, es un conocedor del
Decreto 369 de 2023, y quien explica en el pódcast el Cogitario los alcances e impactos de esta vía sobre la comunidad


Chía | Redacción EPDC | Ciudadanía |
Para conocer el origen, causas y efectos de esta controvertida vía, invitamos al pódcast el Cogitario a Carlos Paz, reconocido abogado, litigante y profesor universitario, residente en Chía y quien como especialista en derecho constitucional y administrativo se ha convertido en un conocedor y agudo analista del cuestionado Decreto 369 de 2023.

Un primer decreto para la construcción de esta vía lo expidió el alcalde Guillermo Varela en el 2015. La ciudadanía se conmocionó de tal manera por los graves impactos sociales, económicos y ambientales que la vía generaría, que el rechazo produjo marchas y minga, de manera tan contundente, que el proyecto terminó siendo cancelado por los propios desarrolladores.

Ante ese resultado, la ciudadanía se tranquilizó y pensó que el tema había llegado a su fin. Pero a finales de 2023, a escasos meses de terminar su mandato, el alcalde Luis Carlos Segura lo revive a través del decreto 369 de 2023 y lo deja como espada de Damocles sobre la comunidad.

En el 2025, por pura casualidad, residentes vecinos al supuesto trazado se dieron cuenta de que el decreto estaba vivo, no había sido anulado y ya se estaba ejerciendo sobre sus tierras la reserva vial. 

La espada, la toma el alcalde Leonardo Donoso quien al negarse a anular el decreto se concluye que busca darle vida a este mega proyecto vial que la comunidad rechaza de plano y pide que se anule, porque agravaría el modelo desordenado de desarrollo urbano que plantea el municipio.

Carlos Paz, no solo ha denunciado un patrón de arbitrariedad administrativa y el riesgo de destrucción ecológica que implica la construcción de la Troncal Perimetral del Cerro. Si no que también se ha convertido en un estudioso y experto en el tema, y en el representante jurídico de una buena parte de la comunidad que se vería afectada por esta vía que mantiene con vida este decreto que, la comunidad exige que se anule.

La Troncal del Cerro no es simplemente una obra de infraestructura, sino el epicentro de un debate que expone la pugna entre un modelo de crecimiento descontrolado y la defensa de la vocación ambiental del municipio, votada y ordenada por sus habitantes hace más de dos décadas. 

En el pódcast, el abogado Carlos Paz, desglosa la génesis del conflicto, la gestión política cuestionable y las variables de afectación catastróficas que el proyecto podría causar en el territorio. También informa y reflexiona sobre las implicaciones sociales que a mediano y largo plazo tendrían los ciudadanos.

La idea de una vía perimetral ha rondado por administraciones anteriores, pero su materialización a través de un simple decreto (el 369 de 2023) es vista como un intento de evadir la socialización pública y los mecanismos democráticos de control.

Carlos Paz, señala que este patrón de gestión es recurrente: los alcaldes “sacan [proyectos] del sombrero para realizar sin mayor socialización y, por lo general, para beneficio de terceros.” Esta falta de transparencia genera, dice, una desconfianza fundamental: “la ciudadanía no cree que la Troncal sea una obra de interés general, sino un vehículo para más negocios de urbanismo bajo la premisa de urgencia pública”.

Para él, también se hace patente el quiebre ético al contrastar la decisión del decreto con la voluntad soberana de los habitantes de Chía. 

En un ejercicio de consulta ciudadana en su POT del año 2000, donde la población decidió, pidió y ordenó que el municipio debía seguir siendo una “zona campestre, una zona de aire, de agua y de descanso.” 

La Troncal Perimetral del Cerro se constituye así, en la traición final a ese mandato histórico, obligando a los ciudadanos a romper su “pasividad” y a salir a la acción colectiva para defender el modelo de municipio que eligieron.

El proyecto de la Troncal Perimetral del Cerro, según plantea Paz, no resuelve problemas de fondo; por el contrario, crea nuevos, afectando de manera simultánea y devastadora la vida de los habitantes en múltiples dimensiones: ambiental, social, económica y de movilidad.

Este es el impacto más grave. La vía está proyectada para atravesar zonas de altísimo valor ecológico y fragilidad hídrica del cerro occidental. La preocupación central es la destrucción directa de fuentes de agua, humedales y bosques que actúan como la columna vertebral ecológica de Chía.

Destrucción de activos irremplazables: El proyecto implica la deforestación y la alteración del ciclo hídrico. Al intervenir el cerro, se afecta la recarga de los acuíferos y la funcionalidad de los humedales, esenciales no solo para la biodiversidad, sino como amortiguadores naturales de las inundaciones, un riesgo latente en la Sabana.

Contradicción con la vocación: La Troncal sacrifica la esencia misma de Chía como zona de “agua y aire” para facilitar el desarrollo urbanístico, causando una herida y dejando una cicatriz ambiental permanente en el territorio que compromete el bienestar de las futuras generaciones.

El desarrollo impulsado por la Troncal conlleva un profundo riesgo de segregación y desigualdad social. Carlos Paz utiliza el concepto de “territorio amurallado” para describir el futuro de Chía.

Exclusión y destrucción periférica: Se crearán “muros” que beneficiarán a sectores internos, probablemente los de mayor capacidad adquisitiva, y a los constructores, quienes gozarán de valorización. Sin embargo, “toda la parte exterior estará destruida”, afectando a los habitantes tradicionales y las formas de vida campesina.

Pérdida de identidad: El proyecto empuja la expansión urbana desmedida y borra la identidad campestre votada en el 2000, creando un municipio de enclaves privados rodeados de una infraestructura contaminante. El crecimiento se daría, pero sin una mejora genuina en el bienestar colectivo.

La Troncal no es vista como un motor económico para la base productiva de Chía, sino como un catalizador de la especulación inmobiliaria.

Valorización para pocos. La inversión en la vía está diseñada para abrir el paso al desarrollo urbanístico en las áreas que el trazado habilitó, beneficiando directamente a los dueños de grandes predios y a las constructoras.

Devaluación colectiva. La destrucción del valor de Chía como “zona de descanso” y “aire puro” —su verdadero capital económico intangible— devalúa la calidad de vida de la inmensa mayoría de sus habitantes. El costo de la degradación ambiental recae sobre lo público, mientras que el beneficio de la valorización predial se privatiza. El desarrollo se convierte en un crecimiento sin bienestar.

El argumento de la movilidad, el único aparente beneficio público del proyecto, es cuestionado por su superficialidad.

Círculo vicioso de saturación. Al habilitar nuevas zonas para el desarrollo urbano, la vía propiciará la llegada de más habitantes y, por ende, más vehículos, garantizando que el problema de la congestión se reproduzca y se intensifique a corto y mediano plazo.

El pódcast concluye que la Troncal Perimetral del Cerro simboliza una concepción errada del desarrollo, donde se priorizan los intereses económicos privados sobre el bienestar social y la sostenibilidad ambiental. Para los expertos y la ciudadanía organizada, la única vía para evitar esta destrucción anunciada es la acción colectiva.

El futuro de Chía pasa por un “replanteamiento radical” del modelo de crecimiento. La lucha actual no es solo por evitar la construcción de una carretera, sino por exigir a las autoridades que actúen como garantes de la Constitución y del derecho a un ambiente sano, y que rompan con la inercia de la arbitrariedad administrativa.

La pasividad ha terminado. Los habitantes de Chía se movilizan para defender el sueño de un municipio campestre, de agua y aire, antes de que la Troncal Perimetral del Cerro lo convierta en un territorio amurallado y se haga en ella una herida ecológica incurable. La esperanza es que la fuerza de la ciudadanía logre detener el decreto y alinear el progreso con el respeto por la vida y el patrimonio natural de la Sabana.

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