Los jóvenes de Chía se reunieron para proclamar su manifiesto, pero a la alcaldía no le interesó escuchar su voz

Mural pintado por tercera vez por los jóvenes de Chía, donde se reunieron, registraron su pensamiento y leyeron su manifiesto,
haciendo de este espacio un muro con historia, hasta que lo borraron para que no se tenga memoria. Imagen, cortesía, de jóvenes artistas.

 

Chía | Redacción EPDC | Cultura Ciudadana | 
La pared lateral del puente del intercambiador que permite el acceso a la autopista desde Cajicá y también la entrada a Chía, fue el espacio que escogieron los jóvenes artistas del municipio para hacer los murales de “Las Cuchas Tienen Razón”, que tanta resonancia tuvo a nivel nacional incluyendo a Chía.

La situación es que dichas manifestaciones artísticas, según estos jóvenes, se han visto atacadas y reprimidas por políticos esencialmente del centro democrático, quienes con sus seguidores se han dado a la tarea de desaparecer los mensajes que ellos han querido dar de memoria, justicia y reparación, y también, en torno a las desapariciones que día a día son más frecuentes entre la gente joven.

Estas preocupaciones, que hoy asalta a la juventud del municipio, siguen siendo mal vista, castigada y reprimida por unos sectores que con el aval del alcalde, a través de su silencio e indiferencia por determinados sectores sociales, “que como el de nosotros, dicen, no les interesamos”. Lo que termina fomentando la exclusión de las nuevas y activas generaciones del municipio.

Los enfrentamientos pasivos que se presentaron en los últimos meses entre ciudadanos de Chía y concejales, pintando los unos y borrando los otros los murales realizados, llevaron a los jóvenes y artistas de la ciudad a reclamar pacíficamente su espacio de participación con una toma urbana creativa y propositiva.

La actividad consistió no solo en reunirse y pintar nuevamente el mural de la memoria y hacer otros homenajes gráficos, sino en leer un manifiesto donde expusieron sus inquietudes, propósito e ideales, que reproducimos a continuación:

“Colombia tiene el lastre de un conflicto interno que va a cumplir un siglo, que ha destrozado nuestro tejido social y que ha cobrado la vida de millones de colombianos. 

También tiene unas circunstancias que nos han obligado a ser resilientes. Por ello, uno de los deberes como ciudadanos en proceso de reconstrucción del tejido social son los ejercicios de memoria histórica, y como colectivos que florecemos en la ciudad de la Luna nos sumamos a las expresiones de arte conciencia.  

Solicitamos que haya garantías para quienes participamos en las intervenciones artísticas que aportan a la construcción de memoria del territorio. Estas son intervenciones muralistas del más alto valor artístico y social, como todos los murales que enriquecen este territorio. 

Invitamos a las personas con dignidades dadas por la elección popular, a funcionarios municipales, miembros de la fuerza pública, trabajadores de la concesión Accenorte y ciudadanía en general a reconocer que no tienen ninguna autoridad para borrar este capital cultural de carácter patrimonial. 

De ninguna manera se ha afectado el orden público del municipio, ni se han cometido actos que atenten contra la comunidad. 

Al contrario, esta intervención se enmarca en el derecho a la protesta pacífica y ayudamos a responder a la necesaria memoria histórica, de la que adolece nuestro municipio, por decisiones sistemáticas que desconocen las circunstancias que se viven en el territorio, desde lo municipal hasta lo nacional. 

Recordamos que no hay lugar a iniciar ningún tipo de procesos y o actuaciones que afecten estas intervenciones de valor democrático, todos los esfuerzos por destruirlo constituyen censura y violan los derechos fundamentales, a la libre expresión y a la protesta. 

Exigimos que haya garantías para que no se borre la memoria, menos con la injerencia y acciones ejercidas por ciudadanos externos a la comunidad municipal que se creen dueños y señores de los espacios públicos del municipio para eliminar la memoria de quienes sí lo habitamos y lo edificamos día tras día.

También reiteramos la invitación pública a que tengamos un diálogo concienzudo, que brinde la altura de los argumentos y el debido respeto que merece este tema de la construcción de paz mediante la recopilación de la memoria, como herramienta de verdad, justicia y reparación. “Quien no conoce su historia está condenado a repetirla”.

Pese al reclamo de dialogo y garantías que pidieron los jóvenes, el alcalde Donoso y los políticos municipales hicieron caso omiso a su manifiesto, demostrando no solo su desconocimiento de la historia, sino el estilo represivo y dictatorial que se viene imponiendo cada día más en el municipio. Razón por la cual, en los últimos días volvieron a borrarles los murales, en el único espacio que los jóvenes habían reivindicado.

El mismo muro, ahora sin memoria y sin historias. Imagen, EPDC

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