El próximo mes de octubre, se firmará el convenio que asegura el inicio de la construcción del tren de Zipaquirá, una obra que promete ser mucho más que una simple línea férrea.

Imágenes prototipo del tren de Zipaquirá, con estaciones en Cajica y Chía y Bogotá y un estimado para movilizar 180 mil pasajeros día.
La espera ha terminado. Lo que durante años fue un sueño para los miles de ciudadanos del corredor de Sabana Centro que diariamente enfrentan un caótico tránsito para llegar a Bogotá, ahora tiene una fecha clave en el calendario: octubre de 2025.
Ese mes se firmará el convenio que asegura el inicio de la construcción del anhelado tren de Zipaquirá, una obra que promete ser mucho más que una simple línea férrea.
Este proyecto, largamente esperado, se presenta como la solución definitiva a la pesadilla de la movilidad en la Sabana.
Con una inversión en la que el 70 % de los fondos provienen del Gobierno Nacional y el 30 % restante de la Gobernación de Cundinamarca y los municipios beneficiados, el tren conectará a Zipaquirá con Cajicá, Chía y, finalmente, Bogotá, a lo largo de 48 kilómetros de vías.
Impacto directo en el día a día
El beneficio más inmediato y palpable para los habitantes de la región será la drástica reducción en los tiempos de viaje.
Actualmente, un trayecto de ida y vuelta puede consumir más de tres horas, un tiempo valioso que se pierde en la congestión vehicular.
Con el tren, ese tiempo se reducirá significativamente, permitiendo a estudiantes, trabajadores y familias disfrutar de más horas en sus hogares.
Se calcula que el sistema movilizará a más de 180.000 pasajeros al día, operando con 19 trenes que funcionarán tanto como un tren de cercanías en la Sabana como un metro ligero en la capital.
Pero los beneficios van más allá de la comodidad. La obra está pensada con un enfoque sostenible, ya que funcionará con energía eléctrica, lo que contribuirá a la disminución de emisiones contaminantes.
Este es un paso importante para mejorar la calidad del aire que respiramos en la región. Además, el diseño del tren contempla la accesibilidad para personas con discapacidad, asegurando un servicio incluyente y equitativo para todos.
El Tren de Zipaquirá no es solo un proyecto de infraestructura, es un motor de desarrollo. Se espera que impulse la economía local, atraiga nuevas inversiones, fomente el turismo y genere un acceso más justo a oportunidades laborales y de estudio.
En un futuro cercano, el Tren de la Sabana dejará de ser una idea para convertirse en la arteria vital que conecte a las comunidades de Chía, Cajicá y Zipaquirá con el corazón del país, transformando por completo la vida de sus habitantes.




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