El Canal Proleche y el humedal son indivisibles; un box cúlvert destruirá el ecosistema. La ciudadanía pide el trazado más al sur. 

Gráfica de la manera como propone Accenorte manejar el Canal de Proleche para pasar la vía.

Nos complace presentar la ponencia presentada por el reconocido arquitecto de Chía, el pasado 30 de noviembre en la audiencia pública de la ANLA sobre la Troncal de los Andes. Sus conocimientos y estudios sobre el tema hacen de esta exposición un valioso documento para conocer y entender mejor de qué trata este conflicto. 

| Chía | Por Javier Muñoz | Arquitecto | Diseñador Urbano | Planificador Territorial | Medioambiente |
| La discusión que nos convoca hoy en esta Audiencia Pública Ambiental no puede limitarse a celebrar que la Troncal de los Andes ya no atraviese el espejo principal del humedal de Los Andes. 

Esa fue una victoria importante de la ciudadanía, pero no significa que el problema esté resuelto

El humedal sigue en riesgo porque el humedal y el Canal Proleche forman un solo sistema ecológico. No son elementos separados: son partes de una misma red de agua, suelos, vegetación y fauna. 

Proteger el espejo mientras se entuba Proleche con un boxcúlvert es como intentar salvar un árbol cortándole las raíces

Eso no salva nada. Destruye lo esencial. Y esta audiencia debe dejar claro que intervenir Proleche con un tubo de concreto sigue siendo un daño ambiental grave.

Durante años, la comunidad ha demostrado que el canal Proleche no es un desagüe cualquiera. 

Es el flujo que alimenta el humedal, regula su nivel freático, permite la circulación de nutrientes, sostiene microorganismos, oxigena el agua y mantiene la biodiversidad que allí vive. 

Cuando la concesión dice que “el cuerpo de agua ya está salvado” porque movió la vía unos metros, oculta que sigue atacando el corazón del ecosistema.

Un humedal necesita continuidad entre sus partes. Si se corta el flujo, se corta la vida. Mantener solo un espejo de agua no garantiza la existencia ecológica del humedal. Es un espejismo ambiental.

Imagen de cómo quedaría la vía, sobre la alcantarilla que propone Accenorte
de 140 m de largo y un costo estimado en treinta y cinco mil millones de pesos adicionales.

Por eso el box cúlvert no es una solución. No mantiene vegetación, no permite interacción ecológica, no regula la temperatura, no sostiene fauna, no filtra el agua, no permite recarga y no conserva nada vivo. 

Es simplemente un tubo que acelera el agua. Y un humedal no es eso. Un humedal es un sistema vivo y complejo. Convertirlo en un canal rígido es destruirlo

Presentar esta canalización como “mitigación” es engañar a la ciudadanía y reducir la naturaleza a una operación de ingeniería.

A esto se suma otro problema: la manipulación pública sobre la movilidad

La administración municipal y la concesión han repetido que esta vía “resolverá el tráfico” de Chía, pero no existe un solo estudio serio que lo sustente

No hay modelo de tráfico, no hay análisis origen–destino, no hay estudio de capacidad vial, no hay documento técnico que demuestre mejoras reales. 

Lo que sí hay es una narrativa diseñada para convencer a la ciudadanía de que quien cuestiona la vía “se opone al progreso”. Pero el progreso no se construye mintiendo ni escondiendo, ni manipulando información.

La verdad es que esta vía nunca fue pensada para resolver la movilidad interna del municipio. Nunca fue hecha para descongestionar la avenida Pradilla, ni para solucionar el desorden urbano. 

La Troncal fue diseñada como una conexión rápida a la Autopista Norte y como eje de valorización de suelos para el sector inmobiliario. 

Eso es lo que muestran los documentos del POT, los planos viales, las licencias urbanísticas y los patrones de compra y venta de predios en la zona.

Además, la administración municipal actual, la misma que hoy defiende con fervor esta vía, es una de las principales responsables del caos de movilidad que vive Chía

Durante años han aprobado proyectos urbanísticos sin control, permitiendo densificaciones absurdas con decretos sastre diseñados a la medida del sector inmobiliario. 

Urbanizaron sin ampliar vías. Autorizaron miles de viviendas sin garantizar servicios públicos suficientes. 

Invadieron rondas, saturaron corredores rurales, permitieron construcciones en áreas de riesgo y jamás presentaron un modelo de movilidad serio. 

El resultado lo vemos todos los días: un municipio colapsado, atrapado, con una movilidad que empeora año tras año.

Y ahora, quienes generaron el caos pretenden presentarse como los salvadores del caos. La misma administración que saturó al municipio con decisiones improvisadas, hoy vende la Troncal como una solución mágica. 

Pero incluso si la vía se construyera mañana, la congestión de Pradilla seguiría igual, porque la mayoría del tráfico es producto de la urbanización interna y de las decisiones tomadas por estas administraciones en beneficio del negocio inmobiliario. 

Incluso si la Troncal funcionara como ruta alterna, los planes parciales que se activarían a su alrededor producirían más carros de los que la vía puede soportar. 

Es matemática urbana básica: más viviendas, más viajes; más viajes, más congestión. Ninguna vía podrá corregir un modelo territorial que no fue planificado.

Por eso esta audiencia es tan importante. No es solo un debate sobre una obra; es un debate sobre el modelo territorial que ha llevado a Chía al límite

Lo que está en juego no es únicamente el humedal ni el Canal Proleche. Lo que está en juego es si seguimos repitiendo errores o si esta vez hacemos las cosas bien

La ciudadanía no está diciendo “no a la vía”. Está diciendo “sí a una vía responsable”, “sí a una vía que no destruya ecosistemas”, “sí a una vía que no sea excusa para más urbanización”, “sí a una vía que realmente mejore la movilidad, no que la empeore”.

Si la vía debe construirse, que se construya. Nadie pide detener la infraestructura. Lo que se exige es coherencia ambiental. 

Si se movió la vía para no destruir el espejo del humedal, ahora debe protegerse el sistema que lo alimenta: el canal Proleche. 

No existe humedal sin flujo. No existe flujo sin canal Proleche. Entubar el canal Proleche y afirmar que el humedal queda “salvado” es una mentira técnica y ambiental.

La comunidad tiene claro que el verdadero progreso se construye con verdad. 

Y la verdad es que esta vía, tal como está planteada, sigue respondiendo a intereses inmobiliarios. La verdad es que esta vía ha sido usada políticamente. 
La verdad es que se ha manipulado a la comunidad. La verdad es que no resolverá la movilidad. Y la verdad es que fragmenta un ecosistema que solo funciona como unidad.

La ciudadanía, además, ha debido asumir un rol que le corresponde al Estado: el de proteger el territorio

Mientras la concesión maquilla impactos, la comunidad los registra. Mientras la administración niega el humedal, la comunidad documenta aves, plantas y suelos saturados. 

Mientras algunos dicen que el canal Proleche “no es nada”, los estudios independientes demuestran que es el corazón del humedal

Esta diferencia entre discurso oficial y verdad territorial muestra claramente dónde está el interés público.

El llamado hoy es claro: reconocer que el humedal y el canal Proleche son un sistema indivisible; detener la implementación del boxcúlvert.

Revisar alternativas reales que respeten el ecosistema; desmontar la mentira de que la Troncal resolverá la movilidad; y denunciar la crisis de planificación causada por administraciones que, como esta, han entregado el municipio al sector inmobiliario a punta de decretos sastre.

La comunidad quiere vías. Quiere conectividad. Quiere soluciones. 

Pero no aceptará que se destruya lo que queda de la naturaleza del municipio para justificar negocios privados disfrazados de infraestructura pública. 

No aceptará más promesas vacías. No aceptará perder el último humedal funcional de este sector solo porque mover la vía unos metros resulta “incómodo” para una concesión.

Si hay que mover la vía, se mueve. Si hay que ajustar diseños, se ajustan. 

Chía necesita obras, pero necesita obras responsables. Este territorio, que ya ha sido herido demasiadas veces, merece una decisión que por fin priorice la vida ecológica y el bienestar colectivo

Y esa decisión empieza aquí, con una autoridad ambiental que entienda que en Chía la vida del territorio ya no es negociable.

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