Su paso por esta entidad estuvo marcado por la modernización, la dignificación laboral y una mirada más humana.

Gloria Arriero, Directora de Migracion Colombia
Llegó a ocupar este cargo público sin desprenderse de la historia que la formó. Gloria, antes de dirigir Migración Colombia, antes de asumir la responsabilidad de una entidad estratégica para el país y de enfrentar los complejos desafíos de la movilidad humana, ya había recorrido un camino marcado por la defensa de los derechos, la preocupación ambiental, la participación social y con una profunda convicción: allí donde se esté, las cosas deben hacerse bien.
Su historia tiene una raíz que ella misma reconoce con orgullo: su origen muisca en Chía. Allí, después de los años noventa, comenzó a participar en procesos sociales, políticos y ambientales de la ciudad, junto a hombres y mujeres que compartían el deseo de transformar realidades.
En ese recorrido también fue determinante la influencia de su hermana, vinculada a los procesos de recuperación de la cultura ancestral indígena en Chía, Cota y otros territorios de la región.
Ese acercamiento a la memoria, a la cultura ancestral y a la relación del ser humano con su entorno le dejó una huella profunda. Para Gloria, cada acción individual tiene consecuencias sobre la familia, la comunidad y la naturaleza. Una idea que, con el paso de los años, se convertiría en una especie de hilo conductor de su vida.
El arribo al sector público
Su primera experiencia de responsabilidad pública llegó durante la administración (2004-2007), cuando fue invitada a trabajar en la Alcaldía de Chía. Allí lideró durante un año programas dirigidos a las mujeres y a la ciudadanía.
Uno de sus principales aportes fue la creación de una escuela de derechos y ciudadanía para mujeres, desarrollada junto con Viva la Ciudadanía, en una época en la que hablar de derechos femeninos y ciudadanía plena todavía representaba una apuesta de vanguardia.
Después vendría una decisión que, para una mujer comprometida con el servicio y la independencia, también significó un desafío: convertirse en empresaria. Durante cerca de doce años lideró una empresa con énfasis ambiental, dedicada a auditorías, estudios de impacto ambiental, permisos, restauración ecológica, diseños forestales y paisajismo. Esa experiencia le permitió combinar su vocación social con el conocimiento técnico y la preocupación permanente por la protección del territorio.
El recorrido de retos superados en Migración Colombia
Pero el camino la llevaría nuevamente al servicio público. A finales de 2024 decidió poner su experiencia a disposición del Gobierno nacional. Su hoja de vida llegó a los círculos donde se evaluaban perfiles para asumir el reto de una entidad relativamente joven.
Creada en 2012, Migración Colombia enfrentaba el crecimiento acelerado del turismo, los desafíos de la migración venezolana, la necesidad de ampliar su infraestructura y la urgencia de fortalecer sus capacidades tecnológicas y humanas.
Desde la dirección, Gloria impulsó una revisión de procesos y procedimientos, el fortalecimiento de las regionales y la ampliación de herramientas como los sistemas biométricos, destinados a agilizar el tránsito de viajeros. Pero su sello más significativo estuvo en poner los derechos humanos en el centro de la gestión migratoria.
Durante su administración se creó un grupo interno de trabajo dedicado a los derechos humanos migratorios, con la misión de promover una atención respetuosa y transversal a todas las personas, sin discriminación por razones étnicas, religiosas o de cualquier otra naturaleza.
Su gestión también enfrentó fenómenos especialmente sensibles. La lucha contra la trata de personas y el denominado turismo sexual ocupó un lugar importante.
A través de convenios, alertas internacionales y capacitación a los oficiales, Migración Colombia fortaleció la identificación e inadmisión de agresores sexuales que pretendían ingresar al país.
Otro de los instrumentos destacados fue la aplicación LiberApp, concebida para alertar sobre los riesgos de falsas ofertas laborales en el exterior y activar mecanismos de ayuda para posibles víctimas de trata de personas.
Gracias a la articulación institucional, se logró rescatar a colombianos víctimas de redes de explotación y trabajos forzados en el extranjero.
También estuvo al frente de una entidad que acompañó la regularización de millones de ciudadanos venezolanos y que, según su relato, convirtió a Colombia en un referente internacional por sus políticas de inclusión y regularización migratoria.
El valor de la experiencia y el compromiso
Al mirar su recorrido, Gloria Arriero no parece haber llegado a Migración Colombia por azar. Llegó con la experiencia de la mujer que participó en las luchas sociales de Chía, con la sensibilidad de quien aprendió a valorar la cultura ancestral, con la mirada técnica de una empresaria ambiental y con la convicción de que la función pública debe tener un sentido humano.
Por eso, para Chía, su paso por el Gobierno nacional representa también una historia de pertenencia. Una de sus hijas llegó a liderar una entidad de alcance nacional sin olvidar las raíces que la formaron.
Desde ese lugar, en medio de retos, dificultades y decisiones complejas, intentó hacer aquello que ha guiado su vida: trabajar con compromiso, honestidad y la certeza de que servir también es una forma de transformar.![]()



