El estriptis electoral
Cansados de las malsanas prácticas políticas que se estilaron a lo largo de esta campaña, llegan los votantes a dar lo mejor de sí y a apostar por un mejor país, inclusivo y sin miedo.
Cansados de las malsanas prácticas políticas que se estilaron a lo largo de esta campaña, llegan los votantes a dar lo mejor de sí y a apostar por un mejor país, inclusivo y sin miedo.
La política en general se vuelve un negocio de toma y dame. Yo le doy el voto y usted me da unas tejas o en últimas, unas cantidades determinadas de dinero.
La falta de lealtad, el oportunismo, el juego de la culpa y el señalamiento como estrategia de poder, hace que en últimas todos pierdan credibilidad.
En época electoral más de la mitad de la población padece conductas anómalas que hay que comenzar a identificar, entender y cambiar, antes de que dichas actitudes nos destrocen como ciudadanos.
Dado que Colombia ha ocupado él más bajo rendimiento en lectura y conocimientos en las Pruebas Internacionales Pisa, urge aclarar primero qué es el derecho al voto y qué es política.
Los ciudadanos colombianos hemos vivido, en las últimas cuatro décadas, ante el avance de la criminalidad y crueldad ya insoportable.
El país necesita de miradas pluralistas y de largo alcance. Sus problemas son tan complejos que es imposible resolverlos en el corto plazo y a partir de miradas polarizantes.
La ínsula cerebral, el tejido más humano por ser precisamente la principal sede de la compasión.
El negocio es un coto de caza cerrado, para solo cuatro fondos dominados por Sarmiento y el GEA.