Proteger el ambiente: uno de los retos en Cundinamarca

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El departamento sufrió una serie de incendios que advierten que este tema será clave en el futuro.

Cundinamarca|Tomado de El Tiempo|Medio Ambiente|​La Región desde los medios|​
La vasta riqueza natural que posee Cundinamarca está amenazada. Factores como el cambio climático, el desaprovechamiento de los residuos sólidos y la explotación de zonas ecológicas para industria pueden acabar con su territorio ecológico.

Por ello, los principales planes que deben incluir en su agenda los nuevos funcionarios públicos que se posesionarán el próximo año deben enfocarse en preservar y proteger la riqueza del departamento, según lo indica la Cámara de Comercio de Bogotá, luego de un análisis que realizó en el marco del proyecto Si Yo Fuera Gobernador.

De acuerdo con el estudio, “se viene afectando de manera irresponsable la estructura ecológica regional”, por lo que sugiere trabajar como prioridad en cinco temas.

La energía y el cambio climático son asuntos urgentes, así que entre los planes de gobierno en el departamento se debería trabajar de la mano con empresas del ámbito energético para fomentar el uso de fuentes alternativas, aprovechar los residuos que generan y ampliar los proyectos ambientales del programa Cundinamarca Neutra.
Por otro lado, la implementación de un plan regional integral de cambio climático entre Bogotá y el departamento ayudaría a mitigar los efectos que ya se están sintiendo en los territorios debido a este fenómeno.

Las Naciones Unidas en su convención de cambio climático prevé que la temperatura promedio del aire en Colombia aumentará 1,4 °C para los años 2011 a 2040 y sobrepasará a dos grados centígrados para el 2041.

Dicho escenario es digno de atención y de acciones contundentes, pues un ejemplo claro de estos cambios climáticos es la falta de lluvias desde hace más de tres meses.

Por ello el agua será el recurso más vulnerable ante este panorama, pues se estima que a finales del siglo se presenten aumentos de 2 y 3 grados en la zona centro y en los páramos de Sumapaz, Cruz Verde, Chingaza y Guerrero.

De acuerdo con el estudio, es importante que se reduzca a cero los vertimientos contaminantes a las fuentes hídricas de la región, conservar los ecosistemas donde nace el agua y ejercer control sobre el desarrollo urbano, es decir, que el modelo de infraestructura y de construcción tenga como prioridad proteger la naturaleza.

El río Bogotá también juega un rol clave en este proceso, pues es vital que se continúe cumpliendo el fallo del Consejo de Estado en el que da orden de recuperar este cuerpo de agua.

Por último, en el estudio de la Cámara de Comercio se especifica que “para garantizar la estructura ecológica principal, se debe mantener la prohibición de la minería en las zonas protegidas y exigir la indemnización por pasivos ambientales por el deterioro ambiental generado por la explotación minera”.

Páramos como el de Sumapaz, el más grande del mundo y ecosistema endémico de Suramérica, pueden estar en grave peligro por estos intereses de explotación minera, por lo que es necesario fomentar su protección.

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